jueves, 16 de julio de 2009

¿Consecuencias sociales negativas, cortesía del INMEGEN, en el 2014?

En una nota reciente de la prensa internacional, Eduardo Rodríguez, coordinador de proyectos de la Unidad de Bioética de la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud, dijo que la información genética puede conducir a estigmatizar a algunas poblaciones vinculadas con ciertas enfermedades y dar pie a una nueva discriminación. "Además, hay una serie de otros problemas éticos y prácticos que irán surgiendo y que no han sido legislados en casi ningún país latinoamericano", advirtió. En América Latina sólo la gente adinerada saca provecho de la medicina genómica, y nada indica que eso cambiará en el futuro, pues "estamos en una región de mucha inequidad social", advirtió Rodríguez. El estudio El problema del manejo de la información genética en Latinoamérica, a cargo de la Unidad de Bioética y del que Rodríguez es coautor, advierte que sin una regulación efectiva de esta nueva medicina habrá "consecuencias sociales negativas".

Eso en el mejor de los casos, asumiendo eficiencia e integridad de parte de los responsables de generar y resguardar la información genética. Ahora que si la industria farmacéutica y las aseguradoras están metidas hasta la cocina desde el principio, pues peor.

En la misma nota se cita a Gerardo Jiménez, quien aseguró que "alrededor de 2014, el INMEGEN ofrecerá datos que ayudarán a tomar decisiones colectivas e individuales" en materia de salud.

Pero yo diría que no lo anotáramos en la agenda todavía, porque con la misma convicción Jiménez aseguró que en el verano del 2005 estaría listo "un chip de un tamaño poco más largo que un boleto de Metro, que diagnosticará en una hora el tipo de cáncer que pueda padecer un niño." ¿Tal vez lo que dijo fue alrededor del verano del 2005? "Alrededor", décadas más, décadas menos.


Eso sí, en cuanto a promesas el INMEGEN tiene una productividad altísima...

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada